LA REALIDAD DE UN NIÑO DE 12 AÑOS QUE CONTRADICE A LA MINISTRA ACUÑA

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LA REALIDAD DE UN NIÑO DE 12 AÑOS QUE CONTRADICE A LA MINISTRA ACUÑA

Tras la polémica declaración de Soledad Acuña (Ministra de educación Porteña) en contra de la educación pública, surgieron diversas respuestas de la sociedad en repudio a su dichos discriminatorios.

Recordemos que esta semana, la Ministra de Educación Porteña aseguró que los jóvenes que se alejaron de la escuela por la pandemia “seguramente ya están perdidos en el pasillo de una villa o cayeron en actividades de narcotráfico”. Los dichos de Soledad Acuña, Ministra de Educación Porteña, generaron controversia en las últimas horas, ya que varios políticos y representantes de organizaciones sociales los consideraron “clasistas y discriminatorios”.

Una de las tantas reacciones fue la de Any Gamarra, vecina de Merlo, quien en su red social Facebook, repudió el relato de la funcionaria y contó la historia de su pequeño sobrino, Gerardo, estudiante (virtual y presencial) de una escuela primaria del conurbano, de la villa “La Candela” (San Justo, La Matanza), cumplirá 12 años el próximo domingo, y con su corta edad vió en “La Barberia” la posibilidad de salir adelante.


En una charla con nuestro periódico, el niño nos contaba como surgió éste deseo “Yo miraba a los barberos como me cortaban y me gustó, entonces le dije a mi mamá que me quería anotar en un curso. Para pagar mis máquinas y las clases empecé a vender espuma, caramelos, chocolate. Ésto no me impidió ir a la escuela o cumplir con la tarea todos los días”

Con la pandemia, él y su familia, se vieron como muchos con la dificultad de poder generar ingresos para afrontar los gastos de la vivienda, su Padre que trabaja en aparado de calzado, limitado por el aislamiento junto a su mujer, comenzó a elaborar comida para vender, así fue como a el niño se le ocurrió poder vender caramelos y chicles para pagar los gastos del curso de barbero y las herramientas de trabajo, poco a poco comenzó vendiendo golosinas, luego espuma de carnaval, cubiertos y hasta una rifa que ofrecía en su barrio contando a todos sus vecinos que lo hacia para pagar sus estudios de barbero.

“Se me ocurrió comprar todo esto para vender porque veía a mi mamá que también vendía comida. Entonces yo le contaba a la gente que estaba vendiendo para pagar mi curso, además comprar las máquinas y la gente me ayudaba” afirmó el niño.

Y concluyó “Les diría a otros chicos de mi edad que se puede, todo en la vida se puede, que hagan como yo”

Luego conversamos con su tía Ana quien nos decía “A mí me pareció buenísimo lo que hacía para cumplir su sueño, nosotros somos 4 hermanos, todos nacimos y nos criamos en la villa, también su hermana Sofia es profesional de la salud, se recibió viviendo en la villa, con 25 años es enfermera del Hospital Municipal de Morón, ella tiene una discapacidad auditiva desde chica, sin embargo eligió no realizar los trámites de pensión por qué quería estudiar y recibirse de enfermera profesional. Por eso cuando escuché el “discurso” de Soledad Acuña, fue muy chocante, al criarme en un lugar así, toda la vida supe que quise para mí y que quería para mis hijos o mis hermanos para los suyos, nos pudimos constituir como una familia formando profesionales y gente de bien, sin necesidad de vernos ligados al narcotráfico, los dichos de ésta mujer fueron un golpe muy duro y creí que era necesario mostrar la realidad, uno puede ser muy pobre, puede ser humilde pero no por eso debe ser un narcotraficante o delincuente. No me gusta cuando ligan a la villa a la delincuencia o el narcotráfico, porque ninguna de éstas mide clases sociales, esto existe acá, en una villa, en un country, en un barrio privado, está en todos lados, no depende de la clase social o el ambiente en el que vivas, esto es una elección de vida, uno elige que camino va a tomar. Fue muy doloroso escucharla y como me afectó a mí me imagino que le afectó a otros”.

“A veces los padres no podemos sustentar todo, pero podemos darles opciones. Estoy orgullosa de mi sobrino, re babosa desde el primer día que lo ví, cuando fuí a visitarlo y lo encontré vendiendo con su cajita (esa foto se la saqué yo) Le pregunté que hacia? él me comentó que iba a comprarse una máquina para cortar pelo, en ese momento se me ocurrió comprarsela con la tarjeta, pero después dije no, él está haciendo éste sacrificio porque quiere ganarselo y estaba mal que yo le facilite ésto que se quiere ganar con sacrificio, lo cuál no está mal enseñar y a mi principalmente me llena de orgullo que estudié, vaya a la escuela y venda para pagar el curso y sus herramientas. Creo que son cosas que se deben mostrar, que la gente vea que hay otra realidad a la que nos quieren hacer creer desde algunos sectores. Sí, hay chicos que necesitan nuevas oportunidades, hay chicos que quieren crecer, capacitarse y cumplir sus sueños” Finalizó Ana.

Gerardo Gamarra es alumno egresado de la Escuela Primaria Nº 47 “Fray Mamerto Esquiu”, de San Justo. vive y se crió en la villa “La Candela” en la misma localidad. El, como miles de niños y jóvenes debieron modificar la modalidad de estudios en los últimos dos años debido a la pandemia, estudiando desde sus hogares a través de zoom, meet o con presencialidad reducida por burbujas, pese a las adversidades con posibilidades y oportunidades se abren caminos y siguen capacitandose, estudiando y trabajando para lograr sus sueños.

Este niño concluyó su sexto grado y pronto lo espera la secundaria, su historia de vida contradictoria a las nefastas declaraciones de la Ministra, nos llevan a reflexionar sobre lo que trasmitimos cuando estigmatizamos la pobreza. No es la primera vez que este tipo de menciones surgen de ciertos sectores politicos. Hace algunos años la entonces gobernadora de la Provincia de Buenos Aires Maria Eugenia Vidal se refirió del mismo modo en una charla con socios de Rotary Club aseverando “todos los que estamos acá sabemos que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad”.

 

Fuente: APBAH

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