NUEVA DENUNCIA CONTRA LA EX CLÍNICA LOS CEDROS DE TAPIALES

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OTRA VEZ EL SANATORIO PRIVADO MADERO EN EL OJO DE LA TORMENTA

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NUEVA DENUNCIA CONTRA LA EX CLÍNICA LOS CEDROS DE TAPIALES

El pasado viernes, se comunica con nuestra agencia periodística, una vecina que desea hacer una denuncia pública, en general hacia el Sanatorio Privado Madero (ex clínica Los Cedros de Tapiales), y particularmente al Dr. José Marcelo Reyes Camargo. M.N. 164765.

La denuncia, según esta persona manifiesta, se basa en que su tío de nombre y apellido Isidro Sorhovigarat, concurrió a dicha clínica trasladado por una ambulancia del #139 (PAMI) por una urgencia, dado que en su domicilio sufrió una descompensación, hablamos del jueves 2 de septiembre de 2021 alrededor de las 16.00hs, y que el hombre cayó al suelo y se golpeó fuertemente la cabeza y el brazo, esto le produjo dos heridas cortantes por las que recibió al menos 10 puntos de sutura en la herida de la cabeza.
La misma nos comenta que llegó al lugar luego de que su tía (hermana de Isidro) se comunicara con ella para contarle lo sucedido y pedirle que solicite un remis para que el hombre pueda regresar a su casa, luego de ser atendido y dado de alta, por lo que la denunciante inmediatamente se dirigió al lugar. Al llegar allí se presenta en la guardia como familiar y pregunta sobre el estado de salud del paciente, a lo que el doctor avisa que estaba aguardando en el lugar por una silla de ruedas y le sugiere que se encontraba en buen estado de salud, que le habían practicado una tomografía para descartar traumatismos y algún coagulo, con resultado favorable, además que le habían realizado una sutura de unos 10 puntos, por lo que el paciente se iría a su casa con las indicaciones de un antibiótico (cefalexina 500) y un calmante (diclofenac potásico 50mg). Inmediatamente ella le pregunto si no creían que era conveniente internarlo o hacerle más chequeos para indagar, ya que estos episodios (como el mareo y posterior caída) son frecuentes y han tenido que llamar a la ambulancia en varias ocasiones. A lo que el médico respondió que ya lo había evaluado y que el paciente se encontraba bien, aunque dolorido, pero que era normal por las lesiones, que la medicación que le indico lo haría sentir mejor. Entonces ella (el familiar) vuelve a insistir y pregunta por qué no se le habían practicado análisis de sangre y un electrocardiograma o una radiografía, el cual es un chequeo de rutina en estos pacientes. Y el doctor algo enojado le dice “usted de me esta reprochando algo y yo le dije que le practicamos una tomografía y su tío esta bien, yo no sé, pero cuando él se sienta mejor lo puede traer por guardia para que lo evalúen”. En ese momento, el familiar bastante enojado, respondió que su tío se encontraba allí y podían evaluarlo, no era necesario volver a traerlo, que la tomografía era solo de cabeza, no de cuerpo entero y que al ser un hombre de 86 años necesitaba controles más acordes. Mediante, al señor Isidro ya lo habían sacado de la guardia en sillas de ruedas y subido al remis que el personal de seguridad de la clínica le había pedido por teléfono. En ese momento, tras discutir con el doctor, “éste me dice que vuelva a traer a mi tío y lo reingrese para realizarle un chequeo mas completo, así que inmediatamente volví con él a la guardia, y el médico dice que lo lleve a laboratorio directamente, en ese momento solicito las ordenes y el doctor responde que debo ir a admisión que ellos iban a autorizar los estudios” cuenta el familiar.

Según nos explicó la sobrina, al acercarse a la entrada una empleada le explica que no podía autorizar nada sin una orden y que debía solicitarlo al médico que indicó estos análisis (esto ya lo sabía, aunque igualmente hizo lo que el doctor le había dicho), ella señala que él estaba en el consultorio 16, cuando se acercó había otro médico de guardia, y él le manifiesta que el doctor ya se había retirado, pero, otro lo interrumpe y pide que le avise al familiar de Isidro que el doctor ya había dejado las indicaciones, que aguarde y se las darían. Luego sale el medico que atendió a su tío y le dice: “Ahí tiene las ordenes, autorice adelante que después va a ver los resultados, tenga en cuenta que van a demorar dos horas por lo menos”, y él se retira de la clínica. Ella vuelve al mostrador y continua el trámite, a su tío le realizan los análisis de sangre y orina completos además de un electrocardiograma. Otro médico, que estaba de guardia en ese momento le comenta que Isidro presentaba una infección urinaria importante y una anemia severa, casi al límite pero que no podía ser trasfundido porque seria contraproducente, ya que el organismo no estaba produciendo buena cantidad y calidad de glóbulos rojos, y acelerar este proceso seria perjudicial ya que además presentaba una insuficiencia cardiaca, por lo que recomendó que solicite una interconsulta con el hematólogo para un tratamiento ambulatorio. Luego de indicarle algunos detalles sobre la medicación que Isidro debía tomar y como se le debía suministrar, le pide que se retire, que le controlarían los signos vitales y luego podría llevarlo a su domicilio.

La situación continua veinte minutos más tarde. Según tomamos conocimiento por la sobrina, el médico la llamó para comentarle que, al ver la venda manchada de sangre, revisó la herida y nota que habían olvidado suturar la herida, por lo que procedió a darle los 10 puntos de sutura, que horas atrás, otro médico dándole el alta, afirmó habérselos hecho.

Sorhovigarat seguía muy dolorido, en ese momento, familiares reclaman al doctor semejante negligencia del médico que lo atendió previamente y quien le aseguró que a su tío se le había realizado una tomografía y 10 puntos de sutura en la cabeza.

Inmediatamente se dirigen a la oficina administrativa para denunciar este grave error médico, según dice el familiar, a su entender es un claro ejemplo de “mala praxis” (Está práctica se refiere a la responsabilidad profesional por los actos realizados con negligencia. Por su parte, la negligencia médica es un acto mal realizado por parte de un proveedor de asistencia sanitaria que acaba causando daño al paciente).

Así que solicitó el libro de quejas (donde hizo su descargo) y una copia de la tomografía que le practicaron.

Igualmente, no se quedó de brazos cruzados, esperando respuesta de la clínica, sino que el viernes 03 de septiembre denunció este hecho ante PAMI (138) para que los mismos tomen medidas al respecto.

Según esta persona, “la clínica ofrece una pésima atención a los pacientes de PAMI desde hace mucho tiempo, que la misma antes era la Clínica Modelo Los Cedros de Tapiales y ahora se llama Sanatorio Privado Madero, que solo cambio el nombre, porque nada mas ha modificado, ya que las personas mayores tienen que padecer la mala atención que brinda, desde una gran demora en los turno, largas e interminables colas para poder conseguir el mismo, a pesar de que la clínica en su plataforma web ofrece turnos, este servicio no esta habilitado para quienes tengan la obra social de PAMI y el teléfono que brindan en la opción de PAMI no es atendido por nadie, ente otras cosas, comento que durante la pandemia era prácticamente imposible atenderse, porque nunca tenían agenda habilitada y así iban posponiendo a los adultos mayores y también hacían esperar parados afuera en la vereda a la gente ya que ni asiento les ofrecían, a pesar de que el sanatorio cuenta con dos grandes espacios a los costados, para ingresos de ambulancias y estacionamiento al aire libre que podían haber sido adaptados, como tantos otros sitios en plena pandemia ajustándose a las circunstancias”. Aseveró.

Respecto a su denuncia, nos explicó que aguardará el llamado de -PAMI escucha- y volverá a la clínica para que la misma de una explicación de lo sucedido y tomen conciencia de las acciones y el mal trato que brindan a los adultos mayores.

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